La UBA y el gremio te sorprenden gratamente.


La Condesa se encontraba en su territorio, obligando a una extranjera a cumplir sus caprichos de mate y más mate, cuando una frase la desorientó, un recuerdo de algo ya dicho con anterioridad que hoy más que nunca recobraba la fuerza y la utilidad:
“Yo te lo dije, cerrá la puerta pero no cierres todas las putas ventanas”
¿Fuerza? ¿Utilidad? Bueh, digamos que recobraba algo.
La extranjera vio como la penetraban los ojos de mala malosa de la Condesa, ya comenzando a escribir su testamento en su mente pensando que lo peor podría ocurrir de la nada. Pero no… lo que ocurrió fue algo más extraño que lo pensado. Un “mate literario” se comenzaba a gestar cuando ya golpeaban las seis campanadas del nuevo día.
Más agua para el mate, dos hojas en blanco, y simplemente… una charla como las de siempre, una charla sin sentido o con demasiado sentido para la plebe en su totalidad, una charla como las otras, como las pasadas, como las que vendrán.
El tópico: la realización, a cargo de la extranjera (la explotación aun sigue latente en el siglo XXI), de un tratado o carta abierta a próximos interesados sobre las (no) relaciones; pero sobretodo el planteo del “¿por qué?” del tal creación.
Porque la gente aun no entiende algo tan fundamental como que las relaciones entre dos personas son como una radio y sus sintonías. Una no puede estar escuchando tango o canciones de campo en la AM, mientras que la otra persona escucha el puro rock y pop en la FM. Las sintonías funcionan como una especie de contradicción aparente donde el mix de música es más que imposible de lograr (y no me hablen del “electro tango” o algo de eso, que bien sabemos en lo que termina). Estos mix siempre culminan destruyendo canciones que uno adoró por toda su infancia y que ahora no son más que una mezcla de lo que fue, con un ritmo wachiturro que te hace odiarla; imagínense sino un “Do the Evolution” versión cumbia; Pearl Jam solo pensarían en todas las formas existentes y no existentes para matarse y no volver a escuchar ni el primer acorde de “eso”.
Y ya que hablamos de “evolution”: Gente… ¡evolucionen! No sirve estar por la vida con ese pensamiento de que a todo hay que catalogarlo para que exista. No se puede vivir como Pikachu por toda la eternidad, el “pika pika” ya comienza a agotar… ¡Evolucioná de una vez, Pikachu! ¡Ash ya no te aguanta! (momento de locura mode OFF, las disculpas del caso).
O sino veamos el ejemplo de un país tan “evolucionado” como lo es México, pensar en un matrimonio renovable cada 2 años, donde decidir si seguir de largo con eso (por otros dos años más) o dejarlo por finiquitado sin consecuencia (aparente) alguna. ¡Si eso no es evolucionar, ¿qué lo es?! Y no me vengan a hablar del amor, ¿qué donde está? ¿en qué lugar queda?. ¿O es acaso el amor un presupuesto del matrimonio? Que me lo vengan a señalar en el Código Civil donde se encuentra; porque si así fuera, me voy a especializar en encontrar lagunas inexistentes en el Derecho, que si nunca hubo amor en el matrimonio entonces el mismo es inexistente, y así me vuelvo tan famosa como el Gil de la pirámide que no hizo otra cosa que basar su teoría en algo hipotético, bue… yo baso mi teoría en la inexistencia de lo inexistente, y planteo formular mi tema como algo que exceda lo nacional y que ya catalogue como una norma de jus cogens imperativa y general para todos los benditos Estados de este mundo y todos los planetas que lo rodean. A otra abogada cuadrada con ese cuentito…
El mate se enfría de tanta charla, el tema queda en el tintero; la Condesa y la extranjera se separan prometiendo volver a intercambiar opiniones sobre temas tan mundanos pero sumamente importantes que revolucionarán (en algún momento quizás) al mundo mundial.
It means no worries for the rest of your days It's our problem-free philosophy Hakuna Matata!